Víctima de la Moda

No cuesta mucho encontrar una “fashion victim”. Algunas salen peor libradas que otras, pero está claro que en menor o mayor cantidad, todas las mujeres sufrimos del mismo mal. Basta ordenar el guardarropa para encontrar alguna pieza digna de vergüenza, usada solo para justificar su compra. Pero las hay peores, hay mujeres que no asumen su error, usan todo lo que compran y lo pero es que compran todo lo que venden… solo por el hecho de que está de moda.
Existen las “ansiosas”, esas mujeres que compran todo en avance de temporada, creen que el hecho de que haya pocas prendas significa que son exclusivas, pero no. Lamento decepcionarlas, eso es lo peor que puede hacer, ya que aún no sabe cuan masiva se transformará aquella prenda; la totalidad de colores y diseños que posteriormente llegarán de la misma tendencia. O peor aún, cuantas otras tendencias más vendrán, que le pueden favorecer más o ser de mayor agrado para usted. No caiga en las trampas de las multi tiendas que tratan de tentarla y seducirla con lo más llamativo. Desgraciadamente, cuando llegue la temporada, usted no podrá salir a la calle con su tan “exclusiva” prenda ya que hasta los vendedores de la calle tendrán algún modelito similar al que usted adquirió meses atrás, por un precio mucho, mucho mayor, y que no pudo usar, porque el clima no se lo permitía. El mejor ejemplo en este invierno fue aquella chaqueta o abrigo de tartán o cuadrillé, con deshilado en los puños y en la solapa, los primeros modelos superaban los $50,000, y después por algo más de $15,000 se podía comprar una casi igual en una feria persa.
En oposición a la “ansiosa”, se encuentra la “ahorrativa”, esa mujer que compra solo en temporada de ofertas, no se fija que está comprando, sino cuan rebajado se encuentra el precio. Suele llevarse más ropa de la que necesita, por lo tanto gasta más. Compra ropa de la temporada que se está acabando, por lógica ya no estará de moda la próxima temporada. Seguramente tendrá alguna falla, mancha o un botón menos. Si va a comprar en temporada de liquidación, compre prendas básicas, nunca de la tendencia que hizo furor. Elija diseños que no pasen de moda, de materiales atemporales y colores combinables. Y jamás caiga en esa estrategia de marketing de 2 x 1, las mejores ofertas son aquellas de mitad de precio, pagará la mitad del precio por prenda en ambas, pero en la primera está obligada a llevar dos.
También están las “ciegas”. Aquellas mujeres que compran la prenda de moda, solo porque está de moda, sin mirarse al espejo. La consideran una prenda imprescindible porque puebla toda vitrina y aviso publicitario. Pero no necesariamente les queda bien. No siempre las prendas o tendencias le acomodan a todas, hay que ser realistas y objetivas, saber cuando y como combinarlas y por nada del mundo tratar de imitar a la chica del catálogo.

Otras mujeres caen en la categoría de “victimas”. Típico de las mujeres que se gastan toda la plata, incluso la que no tienen, por ende terminan pagando mil cuotas. Incluso por más tiempo de lo que le durará la prenda. Se la pasan llorando en lo mucho que les costó y que no tienen ocasión de usarla. Un consejo, si va a gastar hágalo en una buena inversión. Cómprese algo que la favorezca, que valga la plata que está gastando en calidad o diseño, según sea su prioridad, y por sobre todo que sea exclusiva, necesaria y combinable. E invente ocasiones para usarla. Si se compra una blusa, camisa o top muy elegante, combínela con jeans. Hasta un corsé se verá bien con un par de pantalones de mezclilla, para salir a bailar o tomarse un trago. Esto también es útil con los zapatos o accesorios muy llamativos, úselos con ropa más informal y encontrará más de alguna ocasión para vestirlos. Si su compra fue un faldón, demasiado formal, combínelo con botas bajas y un sweater de lana delgada y lisa, eso bastará para quitarle elegancia y la hará una prenda más útil. Y si su debilidad fue una prenda de autor, es decir, muy costosa, no llore, sea feliz, tómelo como un regalo por su esfuerzo, uno de esos placeres que debemos darnos de vez en cuando.
Hay otras que caen en la clase de “viajeras”. Cada vez que viajan retornan con las maletas llenas, convencidas de haber comprado lo mejor y lo más exclusivo. Asumen que por adquirirlas en el extranjero jamás llegarán a Chile, dando por hecho que serán las únicas que lo tendrán, por lo que no importa cuan caro haya costado. Para su desdicha siempre se equivocan. Las grandes marcas siempre son imitadas, diseños idénticos, de similares materiales y a un tercio del valor. Para que no sufra esta desilusión, cuando viaje compre cosas de marcas que no existen en Chile. Diseños de marcas que no sean masivas, prendas que sean usables en nuestro país y por sobre todo vayan con su estilo.
Finalmente está la “compulsiva”. Esa mujer que compra para desahogarse. Cada vez que sale debe volver con algo nuevo. Tiene el guardarropa repleto de prendas que jamás usará. Posee diseños increíbles pero que no combinan con los otros. Si su bolsillo resiste esta terapia, no se preocupe, mientras no le traiga problemas puede seguir con ella. Sólo aprenda a comprar, revise su stock de prendas y la próxima vez que salga hágalo con una idea clara. Será la excusa perfecta para gastar y no sentirse culpable.
Si se sintió identificada con alguna de estás descripciones, no se sienta mal. Piense que es un mal que todas compartimos, e incluso miles de hombres, sólo que ellos no lo asumen. Sea cual sea su afición, aprenda a vivir con ella y transforme esta adicción en algo provechoso para su imagen.

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